Jorge Torres: “En todos los montajes teatrales se crean familias con un vínculo especial”

“Caminante, no hay camino, se hace camino al andar” escribía el poeta sevillano Antonio Machado en uno de sus poemas más conocidos. Décadas más tarde, un joven nacido también en la ciudad hispalense parece haber hecho suyas esas palabras. Jorge Torres, nacido en 1980, ha ido dando pequeños pasos hasta lograr recorrer un camino lleno de éxito desarrollando su pasión por el teatro pero además de una manera polifacética: es actor, ayudante de dirección, profesor y director de escena en obras de teatro, óperas y zarzuelas. Todo ello le ha llevado a lugares como Mérida, Oviedo, Lisboa o Los Angeles, a trabajar con grandes de la escena como Ana Belén, Concha Velasco, Héctor Alterio o Julieta Serrano e incluso ha sido premiado y nominado por sus trabajos sobre las tablas.

Foto: Álvaro Serrano Sierra

Jorge Torres ha concedido una entrevista a La cultura está de moda para hablarnos de un 2019 exitoso y de cómo lleva y ha llevado la situación por la que estamos pasando, sin olvidar palabras de afecto para el director José Carlos Plaza y compañeros sobre y fuera del escenario. Recorramos con él su camino.

Alejandro Reche Selas: Tras un 2019 con mucho trabajo y varios proyectos que se estaban poniendo en marcha ¿cómo está viviendo la situación actual?

Jorge Torres: Para mí ha sido un shock . Tenía tres proyectos: Ayudante de dirección en La habitación de María con Concha Velasco, adjunto a la dirección con Carlos Martínez-Abarca en La Casa de Papel Experience, un proyecto de teatro inmersivo alrededor de la serie de televisión, y empecé a sustituir a Luis Rallo en el montaje de Divinas Palabras. Entonces se han juntado varios factores: el tener que estar encerrado en casa, estoy muy preocupado socialmente por el número de víctimas y como estudié fisioterapia y enfermería tengo muchos amigos en el sector sanitario con los que he estado en permanente contacto y eso me hizo tener el tema muy presente. Reconozco que me estoy recuperando de la situación, ahora que se puede empezar a salir, porque cuando todo empezó estaba comenzando a impulsar unos proyectos pero no podía continuar porque no estaba concentrado ni con ánimo para crear. Yo necesito salir y ver bien a la gente. No puedo ser creativo estando encerrado y con excesiva información de lo que pasaba.

También he de decir que esta situación me ha hecho valorar la importancia de las pequeñas cosas, ya que he disfrutado con la familia, jugando a las cartas por las tardes, hablando de otros temas y teniendo tiempo para sentarnos y mirarnos que hacía tiempo que no lo hacía. Me he puesto, además, en contacto con amigos con los que no hablaba hace mucho. Ha sido un golpe de realidad que hemos tenido que llevar como hemos podido. Al empezar a salir me di cuenta de lo rápido que vamos por la vida. Ahora, sólo paseando, me siento feliz. Volviendo al tema laboral me he quedado tranquilo porque los tres proyectos mencionados están en suspenso momentáneo pero tengo constancia de que se retomarán cuando pase todo, ya que ninguno se ha caído de manera definitiva, será un paréntesis. Aparte de ellos le adelanto que había empezado a colaborar en un proyecto personal con el compositor Israel Estelche y el dramaturgo y actor Alvaro Molero para poner en pie una ópera contemporánea sobre la vida de La Malinche, traductora y mujer de Hernán Cortés, y llevarla a México. Se ha aparcado momentáneamente.

A.R.S.: 2019, como señalé en la pregunta anterior, ha sido muy intenso a nivel laboral. Me gustaría repasarlo con usted comenzando por su participación en Prometeo en el Festival de Mérida dirigido por José Carlos Plaza y que supuso su sexto trabajo allí desde que lo comenzó a dirigir Jesús Cimarro.

J.T.: Así es, las cuatro primeras: Electra, Hécuba, Medea y La guerra de las mujeres como ayudante de dirección, y las dos últimas: La Orestíada y Prometeo como actor.

A.R.S.: Prometeo supone trabajar de nuevo con un equipo técnico con el que ha trabajado habitualmente y con la mayoría del reparto también. ¿Se puede decir que se ha creado ya a estas alturas una familia entre ustedes?

J.T.: Así es. Con los que no había trabajado aún eran Lluís Homar y Rocío Marín. En todos los montajes se crea familia, con un vínculo especial. Lluís Homar fue un regalo para todos nosotros y con José Carlos Plaza hizo magia, fue brutal la conexión entre ambos. Lo pasamos genial dentro y fuera del escenario.

Con sus compañeros de “Prometeo” en el Festival de Mérida

Les quiero mucho a todos: a Fran Perea, con el que hacía años que no trabajaba, a Fernando Sansegundo que fue profesor mío en Escénica, a Israel Frías, con el que es un gusto trabajar, al que vi cuando empecé a trabajar con Plaza en In Nomine Dei. Yo siempre he dicho y diré que me formé viendo actuar a Israel, a Alberto Berzal y a Luis Rallo. Luego Amaia Salamanca es una actriz maravillosa y la adoro como persona, Alberto Iglesias es fantástico y es un pedazo de actor, a Marco Pernas lo dirigí en la obra de final de carrera y luego con Montse Peidro es con la que más he trabajado, sobre el escenario y desde fuera, ya que la he dirigido y ella estaba en La verbena de la paloma y en la ópera Juan José, donde yo fui ayudante de dirección. Además me ha dirigido a mí en un corto y en la obra de teatro Acólitos y cobardes, aparte de los años que, como con Zaira Montes y Pepa Gracia, llevo entrenando con José Carlos Plaza, algo que he seguido haciendo durante el confinamiento de manera online.

A.R.S.: En Prometeo vuelve a hacer de corifeo como en La Orestíada y me llamó la atención que en ambas el coro no era con voces acordes todas sino que unas se iban poniendo una encima de otra ¿De dónde surge esa propuesta?

J.T.: Fue idea de José Carlos Plaza. Normalmente las voces van al unísono en los coros. En el caso de Prometeo los tres hombres, que representábamos la Violencia, la Crueldad y la Fuerza, estábamos muy compenetrados porque si la Violencia hablaba las otras dos la apoyaban por debajo porque son sentimientos que van unidos en el ser humano. Dio un buen resultado y conecté muy bien con mis dos compañeros: Marco Pernas y Javier Ruiz de Alegría. Fue un proceso duro pero satisfactorio. El trabajo no fue sólo de voz sino que había que estar pendiente de los movimientos de cada uno, debía haber una unidad física también. Ya en las últimas funciones nos sentíamos que éramos solo uno. Yo he de agregar que el texto de la función era una maravilla y algunos espectadores querían saber dónde podían comprarlo por las frases que contenía.

Torres en un momento de la obra “Prometeo”

A.R.S.: Una de las cosas que llamó más la atención era la apariencia física suya y la de sus dos compañeros…

J.T.: Fue gracias al vestuario de Pedro Moreno y Gabriela Salaverri, además de la colaboración de María Calderón, que se encarga de teñir y prensar la ropa. Es vestirte y maquillarte, de lo que se encargó Moisés Echevarría, y ya encuentras el personaje. En este caso vestíamos una especie de bata de cola larga y pesada por lo que decidí sacar mi lado flamenco y sevillano para moverla. Fue además un gran trabajo físico por parte de los tres con encorvamientos y flexiones de rodillas. La complexión física fue trabajándose desde la naturaleza interior del personaje, ya que al encarnar a la Crueldad me creé una coraza emocional muy dura. Para el maquillaje se hizo pruebas con distintos materiales.

A.R.S.: Después de tantos años trabajando con el maestro José Carlos Plaza ¿qué destacaría de él?

J.T.: Destacaría sus propuestas en todo lo que hace y aún me sigue sorprendiendo su capacidad de trabajo, de estudio, de resolución de problemas que puedan surgir y eso se ve en el resultado final. Y tiene un equipo con profesionales de la talla de Pedro Moreno, Mariano Díaz o Francisco Leal de una eficacia asombrosa. A nivel personal destaco su generosidad en el trabajo y fuera de él. Es un maestro y un amigo y tiene un nivel de compromiso ejemplar, además de ser un gran apoyo, como Pedro Moreno, otra persona maravillosa y en Los Angeles me emocionó con los mensajes que me mandó llegando a decirme que era un digno sucesor de José Carlos Plaza. Sé que sólo habrá uno pero esas palabras viniendo de Pedro significaron mucho para mí.

A.R.S.: Ya que ha mencionado Los Angeles ¿cómo fue la experiencia de dirigir allí El Gato Montés?

J.T.: Para mí fue muy impactante estar allí trabajando. Fue una experiencia inolvidable que recuerdo con más cariño a medida que pasa el tiempo. Hay una frase: No se conoce el valor de los momentos hasta que no se instalan en la memoria, y eso me ha pasado. El trato fue muy agradable por parte de gente como el director musical de la producción Jordi Bernácer o cantantes como Rubén Amoretti, al que conocía de trabajar con él cuando se montó en 2012. Además trabajé con tres maestros: Plácido Domingo, Ana María Martínez y Arturo Chacón. Es genial cómo trabaja Plácido Domingo y fue un regalo que me dio la vida. Como profesional es impresionante y conmigo se comportó fantásticamente. Fue trabajar con un mito de la lírica que depositó en mí su confianza, tanto él como su mujer.

En los ensayos de “El Gato Montés” en Los Angeles

A.R.S: ¿Cómo recuerda la reacción del público y de la crítica con una obra de temática muy española?

J.T: Pues muy buena, aunque reconozco que tenía temor el día del estreno, lo cual me ocurre cada vez que dirijo. El público lo entendió todo, algo a lo que contribuye la gran población hispana que tiene la ciudad. Al estreno asistieron trabajadores de Turespaña y una comunidad española bastante importante. Aparte, ver un lugar con capacidad para casi cuatro mil personas lleno impresiona. Yo de esa producción, desde que se montó en España, no puedo olvidar el trabajo de Cristina Hoyos en la coreografía, algo que volvió a hacer genial Jesús Ortega en Los Angeles y el ballet impresionó al público.

Un instante de la representación en la Ópera de Los Angeles

A.R.S.: Usted ha dirigido tanto teatro de texto como obras del género lírico ¿nota diferencias cuando se preparan obras de ambos campos artísticos?

J.T.: La diferencia es que tanto en la zarzuela como en la ópera se tiene por delante una partitura que es una gran ayuda. Pero yo, como trabajo siempre en base al texto, uno ambos elementos cuando voy trabajando. Lo importante es lo que se quiere contar, cómo y por qué. Yo considero ambas experiencias como un espectáculo. Cuando estuve de actor en Los diamantes de la corona comencé la ayudantía, pero ya estaba la obra de gira. En la que empiezo el trabajo desde el principio es, precisamente, en El Gato Montés en el año 2012. Ahí empecé a estudiar música para estar preparado.

Casualmente La Isla del Aire se empezó a gestar antes de ir a Los Ángeles. El autor de la novela, Alejandro Palomas, me envió el texto ya adaptado sin conocernos y a la vuelta nos reunimos en Madrid y le aconsejé que buscase un director pero me dijo : “Quiero que seas tú el que lo dirija”. Él lo tenía tan claro que acepté e Israel Estelche se encargó de componer la música, un aspecto que disfruté mucho, trabajando por la noche, con Helena Alonso aportando su voz y la ayuda de Arsenio Fernández. Durante Prometeo hablé con Javier Ruiz de Alegría para que se encargase de la escenografía, Michael Collis se encargó de la iluminación y Paloma Molino, ayudante de Pedro Moreno, del vestuario con su grupo Cajanegra Tam. Para mí el teatro es una cuestión de equipo y todos los mencionados me han apoyado mucho, sugiriendo pero también dejándoles que aportasen su creatividad.

A.R.S.: La mencionada obra La Isla del Aire, de la Factoría Echegaray de Málaga, es una de las obras que se han podido ver online durante la cuarentena y destaca por la dirección de las actrices ya que todas están estupendas en escena ¿para usted era un aspecto esencial?

J.T.: Definitivamente sí pero, aparte, la capacidad de trabajo de las cinco actrices ha sido esencial, porque remaban todo el tiempo a favor y yo he intentado aportar todo lo que sabía. Alejandro Palomas también vino para aportar. Al ser un libro la base planteé la dirección pensando en el lector del mismo. Además en la historia era importante lo que no se decía y que llegara de forma directa al público. Me alegra de que fuese una producción muy vista, incluso online. Una anécdota que tengo es que, en un encuentro con el público fue que una señora lectora fan del libro dijo que tenía miedo de venir a ver la obra porque tenía muy metidos a los personajes en la cabeza y admitió que cuando los personajes empezaron a hablar se convirtieron para ella en los de la novela y me quedé de piedra. Las actrices se volcaron en los ensayos. Trabajé con María Martínez que fue profesora mía de Comedia del Arte en Vientosur cuando yo empezaba y me dijo: “Yo fui tu maestra y ahora lo eres tú, la de vueltas que da la vida”. Creo que logré que formasen una familia entre ellas.

Con el elenco de actrices de “La Isla del Aire

A.R.S.: Su naturaleza polifacética se pone de manifiesto en que también es profesor de Escena Lírica…

J.T.: Así es. En Katarina Gurska. Resulta que una profesora de allí, Carolina Alcaide, estaba buscando un profesor y le preguntó a un amigo cantante y le dio mi nombre. La verdad es que es una experiencia que disfruto y aprendo mucho de los alumnos. Durante el confinamiento he dado muchas clases online. En mi vida diaria daba tres horas un día a la semana pero viendo cómo estaban los alumnos en esta situación me pareció un buen momento para darles apoyo. Me he reinventado como profesor este tiempo y se han dado encuentros virtuales con profesionales como Juan Carlos Martín, Beatriz Díaz u Oliver Díaz para acercarlos a ellos. La experiencia online ha sido muy positiva. Los alumnos han dado mucho de sí mismos.

A.R.S.: No puedo obviar, en su faceta como actor, su nominación al Premio de la Unión de Actores por El Auto de los Inocentes y el premio por La Noche las Tríbadas, ambas dirigidas por el maestro Plaza, pero tan diferentes que dan fe de su versatilidad interpretativa

J.T.: La verdad es que estar nominado fue la guinda del pastel. Pero echando la vista atrás, cuando interpreté a Strindberg en La Noche de las Tríbadas yo llevaba mucho tiempo sin subirme a un escenario porque llevaba varios años trabajando como ayudante de dirección. Fue un proceso duro y precioso porque José Carlos Plaza te lleva siempre de la mano. La Noche de las Tríbadas fue un antes y un después en mi vida porque con esa obra me empecé a sentir actor. No era para nada lo primero que había hecho pero fue un vuelco vital y profesional. El Auto de los Inocentes fue un proceso diferente. Tras La Orestíada comencé a trabajar como actor más y en el caso de El Auto de los Inocentes se trataba de una obra que mezclaba el verso con una trama contemporánea.

Interpretando a uno de los personajes de “El Auto de los Inocentes

También la sustitución de Luis Rallo en Divinas Palabras me sirvió para darme cuenta de la importancia que tiene el seguir practicando, formarse y seguir un entrenamiento como un deportista. Sigo haciendo cursos con otros profesionales como Lluis Homar o Claudio Tolcachir y siento que voy progresando y que puedo afrontar un trabajo. Por cierto, en mi carrera también me considero un actor de sustituciones express, porque he sustituido a compañeros en varias obras como Medea o El Padre.

A.R.S.: ¿Cómo recibió la noticia de la nominación?

J.T.: Si tengo que reproducir todo el sentimiento es que no me lo creo. Yo ya no estaba en el montaje porque me iba a Los Angeles pero, antes de irme, una de las actrices se indispuso y me llamaron para sustituirla en Jerez de la Frontera y estudiando el papel en mi casa me llamaron pero no lo cogí porque era un número privado y a continuación recibí un correo de la Unión de Actores informándome de la nominación y contesté “¿Esto es en serio?”. No me lo creía. Me emocioné dando botes en casa y el tiempo entre ese día y la gala me lo pasé genial porque además estaban nominados también Montse Peidro, Pepa Gracia, Luis Rallo y Alberto Berzal y me lo pasé genial. No sé si pasará alguna vez más pero ya sé lo que siente.

A.R.S.: Para concluir le voy a hacer una pregunta sobre moda para unir las dos temáticas de este portal. En su página web da una sensación de formalidad y profesionalidad por cómo sale vestido ¿Cómo es su manera de vestir habitualmente o cuando asiste a un evento?

J.T.:. Me gusta mucho la moda, sobre todo verla, otra cosa es el acceso a ella. Ciertos estilos de moda me gustan. Me encanta la moda flamenca, ver una pasarela me alucina, los distintos estilismos, aunque soy más de firmas más casual. Cuando voy a un evento busco un traje o un abrigo que me guste. Me gusta ir arreglado.

En la gala de los Premios de la Unión de Actores

En mi vida diaria me siento más cómodo en vaqueros aunque el traje viste mucho más. La moda femenina es más divertida por los complementos pero los hombres aún estamos más limitados. Soy muy de sport.

FOTOS CEDIDAS POR JORGE TORRES

La cultura está de moda

Una de los frases más populares es “La unión hace la fuerza”. Y eso es lo que hemos hecho. Siendo conscientes de la importancia de la cultura y la moda en la sociedad, por lo que reportan tanto a nivel económico como emocional, nosotros, Rocío y Alejandro Reche Selas, queremos, desde este nuevo espacio digital, ensalzar cada uno de estos sectores y a sus profesionales. Cada uno se dedicará a “su parcela”, lo que no quiere decir que en alguna ocasión nos unamos ya que en muchísimas ocasiones, por no decir siempre, ambas han estado vinculadas ¿Qué sería de un actor sin el vestuario adecuado para el proyecto en el que esté involucrado, ya sea teatro, ópera, cine o televisión? ¿En cuántas ocasiones, los sectores mencionados, han seguido las tendencias de la moda del momento o han mirado hacia atrás sin ira al pasado? Nos encantaría volver a disfrutar muy pronto del teatro, ya sea, en Sevilla (nuestra ciudad natal) como en Málaga, Mérida o Madrid, volver a una sala de cine o a un desfile de moda y apreciar con todos sus matices el arte que desprenden estas experiencias

Festival de Sevilla 2017

Somos conscientes de la situación actual y de las iniciativas para llevarla lo mejor posible. Desde este rincón pretendemos aportar nuestro granito de arena y reivindicar que un desfile de moda, una obra de teatro, una película o una serie de televisión no son sólo fuentes de entretenimiento sino también experiencias enriquecedoras que, además, tienen muchísimo trabajo detrás para que el público las disfrute, de ahí que queramos hablar de los profesionales de todos los ámbitos que contribuyen a que ello sea posible. Será un placer si nos acompañáis en esta aventura.

Festival de Mérida 2015